En la entrada anterior:
"Como generalmente no me gusta hablar con ellas o incluso que se me sienten en las piernas -perdón, pero el sentir su piel sudorosa e imaginarme cuántos otros tipos antes que yo las tocaron, me causa un poco de repulsión- nunca había saciado mi curiosidad, hasta hace unas semanas que fue mi despedida de soltero."
La noche estaba planeada para ser legen... wait for it... DARY! Mi amigo -llamémosle Jerónimo para conservar su anonimato- pasó por mi a mi casa y de ahí pasamos por Joaquín -sí, también es inventado el nombre- a su trabajo, que es un reconocido diario de circulación nacional.
Emprendimos el largo recorrido al al Lugar de Grandes Éxitos (a.k.a Exxxcess) en la hermana república de Tlanepantla, sin embargo, cuando llegamos al tan esperado lugar, tristemente nos percatamos que estaba clausurado.
En plena desesperación recordamos que en Insurgentes sur estaba una sucursal de tan querido lugar...
Después de 40 minutos de recorrido llegamos. Con terror nos encontramos con un sombrío, lleno de basura en su exterior y abandonado Exxxcess con luces apagadas y también clausurado. Afortunadamente en ese momento se acercó al auto una señorita que amablemente nos dijo: "¿Buscan chicas? Tenemos el lugar ideal. Se llama Sara 'O y allá están todas las niñas que trabajaban aquí".
En ese momento una luz divina iluminó el vehículo negro oscuro que nos transportaba mientras escuchábamos cánticos celestiales. Ok, no eran ángeles cantando, era la damita ofreciéndonos visitar el mencionado lugar "sin compromiso" para ver si nos convencía. Y si así era nos regalaba una cortesía para evitarnos el cover.
Así nos enfilamos al Centro Comercial Armand, con la chica acompañándonos y guiándonos. Al llegar y después de la revisión y toqueteo poco cariñoso del gordo de la entrada nos vimos ahí, dentro de aquel pequeño lugar con poca luz y música estridente, con sólo una pista y algunas mesas y sillones.
No era malo, tampoco excelente, pero nos serviría para lo que necesitábamos: diversión, disfrutar los sugerentes movimientos de las chicas con pequeños y sensuales atuendos, tomar algunos tragos y pasar mi última noche como soltero.
Después de acomodarnos en una mesa cercana a la pista, llegó ella: bajita, no más de 1.60, muy blanca, cabello abajo de los hombros castaño claro con luces más claras que su tono, body negro con gran escote al frente, dejando poco a la imaginación y labios rojos... muy rojos.
Sin pedir permiso se sentó en mis piernas, no la quité porque no estaba sudada, tenía la piel tersa y olía a Givenchy. Se presentó: "Me llamo Regina", dijo. Sin mucho interés acerté a contestar solamente "mucho gusto"...
Ustedes perdonarán, pero la historia y mi forma de escribir harían que este post quedara muy largo, así que, esperen en próximos días la tercera y última parte.
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