Antes que nada, sepan que no soy analista político o económico. Mucho menos adherente a algún partido político. Tampoco tengo familia o amigos dentro del gobierno. Sólo soy un usuario de energía eléctrica que vive en el Distrito Federal y al que le gusta que, si paga por un servicio, saber que ese dinero, además de cubrir la cuota por el servicio recibido, sirva para la mejora en la calidad de dicho servicio.
Ayer domingo 11 de octubre a media noche, el presidente Felipe Calderón decretó la desaparición de una de las empresas paraestatales más grandes del país: Luz y Fuerza del Centro. Yo, como millones de habitantes del centro de la República, aplaudo esa decisión. Sé que se me irán al cuello todos los "rojos", los revolucionarios, los de izquierda, los intelectuales... pero antes de hacerlo, los invito a analizar detenidamente, con la cabeza fría y sin apasionamientos la situación actual.
Tengo dos conocidos que trabajaban en la ahora extinta LyFC. Las historia que a través de largos años me contaron, refuerzan mi postura ente la situación. Podemos ir por pasos para que sepan de lo que hablo.
Entre las prestaciones que tenían están:
No pago de factura por energía eléctrica.
Periodos vacacionales más que extensos. La última vez que hablé con uno de ellos, hace como un año, me contó que ya tenía derecho a 77 días de vacaciones PAGADAS.
Dos pagos anuales por el concepto de "Caja de Ahorro", por casi el triple de su sueldo.
Aguinaldo de más de 50 días de salario.
Jubilaciones de casi el 150% de su salario en activos.
Préstamos gigantescos sin intereses con largos periodos para su liquidación. Uno de ellos hace 7 años había recibido un préstamo para "casa-habitación" de $400,000 pagadero a 15 años.
Por si fuera poco, en la última renegocación del Contrato Colectivo de Trabajo, exigían, entre otras cosas, 4 días más de aguinaldo, aumento directo al salario de 16% y además (risas grabadas preparadas) una partida presupuestal especial para equinoterapia y delfinoterapia para familiares de trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas.
Poco a poco, la paraestatal se convirtió en una mafia, donde los representanes sindicales VENDÍAN LAS PLAZAS. Uno de mis conocidos en más de una ocasión vendió plazas hasta en $50,000 además de un convenio firmado donde los 3 primeros meses, el interesado estaría obligado a "pagar" la mitad de su salario a dicho representante sindical.
Esas son algunas de las condiciones bajo las que "trabajaban" los señores integrantes del SME. Ahora ¿qué pasaba con el servicio?
Un común denominador de la zona centro del país son las recurrentes quejas por el servicio ofrecido: el número para reportar fallas en el servicio, nunca era contestado y si en algún momento se corría con la suerte de que algún fulano levantara la bocina, sin la más mínima educación "tomaba el recado" (seguramente en el papel destraza donde estaban sus tacos) y, en el mejor de los casos, la falla era atendida en las 12 horas siguientes.
Para muestra, un botón. Hace tres semanas explotó un transformador de corriente en la calle de mi casa como a las 3 am. Una zona de aproximadamente 20 calles se quedó sin luz. Después de una hora de marcar al "número de atención a clientes" un tipo medio dormido (y de malas) contestó. Dijo que por el momento no tenían unidades disponibles para atender nuestra petición, pero que en el transcurso de la noche sería solucionado.
Al día siguiente, después del medio día, apareció el camión de Luz y Fuerza del Centro a reparar el desperfecto. ¿Les parece eso una buena atención? ¿Una correcta solución a la problemática de sus clientes? NO. Y seguramente como esta historia conocen miles, incluso podría apostar que en más de una vez han sido víctimas de apagones y mala atención por parte de esta compañía.
Muchas veces me había preguntado por qué si existe Comisión Federal de Electricidad y da servicio en la mayoría del territorio nacional, todo el centro teníamos que ser dependientes de una empresa que, en lugar de velar por los intereses de la población, sólo veía por los propios.
En sus manos estaba el hacer de LyFC una compañía eficiente y que en realidad cumpliera con las demandas del centro del país. No lo hicieron. Era un boquete en el erario público que tenía costos operativos mucho más altos que los ingresos que tenía por la reventa de la energía eléctrica.
Hoy se quejan, organizan marchas y juran sobre la biblia que no permitirán que SU empresa desaparezca. Les tengo una mala noticia: YA DESAPARECIÓ. Se mantendrá aún como entidad durante el proceso de liquidación, que podría tardar hasta 30 días. Pero así lloren, griten y pataleen, la CFE será la encargada de la administración.
¿Privatización? No. sólo cambio de administración.
Además, dentro de las condiciones para la liquidación de los trabajadores, está estipulado que, en algunos casos obtendrán hasta 33 meses de su salario ¿qué compañía en el mundo ofrece más de 2 años de sueldo por liquidación? Pero eso no es todo, muchos de ellos, dependiendo de su historial laboral serán recontratados, eso sí, bajo nuevas condiciones laborales, aunque eso no les agrada mucho porque ahora sí los harán trabajar. Incluso, el Gobierno Federal garantizó el pago puntual e íntegro de las pensiones de todos los trabajadores jubilados.
No me queda más que decir ¡bravo Felipe! Ojalá y este sea el primer paso para eliminar el sindicalismo mexicano que tanto daño le hace al país.
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