martes 28 de abril de 2009

105,120 horas

12 años
144 meses
4,380 días

Era lunes, regresaba de la secundaria.
El sol era muy fuerte. Mucho. De esos que queman.
Todo se sentía muy árido.
Sólo de pronto se sentía una pequeña brisa.
Casi imperceptible.
Eran cerca las dos de la tarde...
Y dentro de mi un sentimiento extraño comenzaba a nacer. Algo me inquietaba. Hoy sé que era ansiedad.
Ansiedad como esa que sientes cuando estás seguro de que algo que no quieres que pase, sucederá.
Como el examen que sabes que reprobarás aún antes de que te lo entreguen.
Como las palabras que sabes que saldrán de su boca sólo con ver su expresión, incluso antes de pronunciarlas.
Por momentos dejaba de escuchar lo que sucedía a mi alrededor, mis oídos zumbaban ligeramente y lo único que podía escuchar eran los latidos de mi corazón.
Autos estacionándose afuera de la casa.
Mi corazón más fuerte.
La puerta abriéndose.
Sentimientos a flor de piel.
Vi a Estela a medio patio. Marcela la ayudaba a caminar. Ambas estaban deshechas.
Yo sabía lo que me dirían.
De pronto todo fue muy confuso. Veía todo en cámara lenta. Sólo escuchaba mi corazón.
De pronto me di cuenta: estaba tirado en el suelo, llorando. Gritando. Lamentándome.
No recuerdo mucho. Todo es borroso y no veo imágenes claramente. Sólo pequeños destellos de claridad que no me dicen mucho.
Las siguiente horas fueron traumáticas y se quedaron grabadas en lo más profundo de mi corazón.
No recuerdo todo, sólo escenas aisladas:
-Yo buscando ropa negra en mi closet.
-Los cigarros Salem que Estela me pidió de la tienda, después de casi cinco años de no fumar.
-Yo con el crucifijo de madera que estaba en la cabecera de mi cama en la mano.
-El sol entrando por todas las ventanas de la casa.
-Estela sentada en la orilla de su cama con la agenda telefónica en las piernas, haciendo llamadas.
-Yo sentado frente a la tv de la sala de arriba, sin escuchar nada, sólo el sonido de la bomba del acuario de abajo y los sollozos de Estela, que estaba en su recámara hablando por teléfono.
-El largo camino a la funeraria García, en Czda. Misterios. Sé que está ahí, pero en 12 años no la he vuelto a ver.
Fue la primera vez que estaba parado frente a un ataúd. Era gris, metálico. Él estaba dentro.
Algún estúpido desalmado lo maquilló mucho, tenía brillo en los labios. Parecía dormido.
Tenía puesto un suéter café abierto que mi mamá le tejió. Era su suéter favorito. Una camisa color ladrillo. Las manos sobre el pecho. Entrelazadas. Sosteniendo una imagen de la Virgen de Guadalupe. Siempre fue devoto de ella.
Muchas personas se acercaron a mi, intentaron consolarme. Nadie sabía realmente como me sentía. Las palabras que se dicen en momentos así suelen ser muy vacías ¿no lo han pensado? Nadie realmente entiende tu dolor. Nada de lo que te digan podrá hacerte sentir mejor. Mejor sería sólo estar ahí y no decir nada. Sólo estar ahí.
Arturo llegó muy noche, ya entrada la madrugada. Venía de Chicago. Era su primera vez fuera del país y cuando lo fuimos a dejar al aeropuerto, mi papá, ya muy enfermo, entre lágrimas dijo "no lo volveré a ver".
Esa madrugada nos asaltaron. Arturo me llevó a cenar a una taquería que estaba frente a la funeraria. Mientras me contaba de un auto de lujo que conoció, el Saturn, entraron al local dos hombres y una mujer. Armados. No más de 25 años. Nos quitaron todo. Nos encerraron en el baño. Se fueron. Y nosotros nos regresamos a la funeraria.
Ha pasado mucho tiempo. Muchas cosas en mi vida han cambiado. Tuve que dar muy rápido el salto de "el hijo menor" a "el único hombre de la casa".
Logré terminar una carrera profesional. Mi vida personal ha sido un desastre. Perdí lo que pensé que era amor y felicidad... y encontré el camino una vez más.
Trabajé en una tienda de abarrotes, una compañía que fabrica sellos mecánicos, tres call center bancarios, un periódico, una revista y hoy en una agencia de publicidad.
He crecido. He madurado. A veces siento que no tanto. Me he emborrachado. Nunca me he drogado. Me han asaltado cuatro veces. He hecho el amor. He lastimado a algunas personas. Me han lastimado. Me he dormido queriendo no despertar, siempre despierto. Ha pasado por mi cabeza la idea de quitarme la vida un par de veces. Estuve a un paso de la muerte cuando cumplí 18. He sentido la necesidad de golpear a alguien hasta la muerte una vez. He odiado y he deseado lo peor a una persona una vez. Ya salí del país una vez. He apoyado a Estela muchas veces. Me he peleado con mis hermanos mil más. Te he extrañado 105,120 horas.
Si hoy pudiera decirte una cosa y hacerte una pregunta sería: "Te amo" y "¿estás orgulloso de mi?

3 textoservidores más:

  1. Imagine de que trataba y me gano el sentimiento al leerlo, solo quiero decirte que siento empatía, para mi 15 años y la extraño...
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  2. Señor, entiendo sus palabras, todas, cada una de ellas. Sin lugar a dudas él estuvo orgullos de Ud. desde el primero hasta el último de sus días. Hace mucho que no recordaba esos sentimientos, un chingo, para ser precisos casi 20.
    Saludos.
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  3. saludos brother, usted trankilo que aunque ha sido un camino difícil, hoy es usted un hombre de provecho y del cuál hasta tus amigos se sienten orgullosos!
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