Pues bien, una vez más aquí haciéndole honor al nombre que elegí par este blog. Resulta que desde hace días tenía la inquietud de escribir un poco y qué mejor pretexto para hacerlo que las elecciones mexiquenses.Si bien no soy habitante del Estado de México y por lo tanto no me tocó asistir a las casillas a que amablemente me llenaran mi dedo pulgar de tinta indeleble creada por algún cerebrito del Poli después de poner una "equis" en la papeleta, puedo ver desde un ángulo externo el proceso.
Además, aún sin quererlo me chuté toda La publicidad electoral: miles de pancartas, espectaculares, pintas y spots en línea de Eruviel Ávila; anuncios de Alejandro Encinas en todas las estaciones y vagones del Metro y... ¿alguien más no vio publicidad de Luis Felipe Bravo Mena?
En fin, hoy finalmente fueron las elecciones y las encuestas de salida (a las 7:49 pm) arrojan con una ventaja del 60% al candidato del PRI. He leído en Twitter cometarios de usuarios indignados por la ventaja del tricolor, pero ¿alguien en algún momento tuvo la impresión de que el resultado de los comisios serían diferentes? En lo particular y aun alejado del mundo noticioso como lo estoy desde que dejé de hacer periodismo, no me quedó la duda en ningún momento.
Vamos, el Estado de México es históricacamente priísta, a caso no les suenan lo nombres Emilio Chuayffet, César Camacho Quiróz, Arturo Montiel y Carlos Hank González, por citar algunos? No veo motivo por el que estos resultados inclinen la balanza en favor de Eruviel Ávila.
Teniendo esto claro, lo más que podían hacer los otros partidos era, cuando mucho, buscar quedarse con el segundo lugar de la jornada electoral. Y si en realidad tenían la intención de derrocar al PRI del Edomex, tuvieron que buscar un candidato que generara el Efecto Fox en el 2000, es decir, un líder carismático, que si bien no tenía las mejores propuestas, presentaba un personaje que inmediatamente se colocó en la preferencia de los votantes por su personalidad.
Alejandro Encinas tiene cierto carisma, sin embargo, carga con el estigma de ser el candidato de Andrés Manuel López Obrador, que si bien podría ser una ventaja en determinado círculo de la población, también es una desventaa por todo lo que implica la "izquierda" que ha tratado de crear el tabasqueño. Además, su estrategia de campaña, en lugar de ser propositiva, trató sólo de demeritar y debatir cada una de las propuestas de Ávila o al menos es lo que me pareció en los debates que vi.
Luis Felipe Bravo Mena... (suspiro) ya ni qué decir de este hombre. Candidato gris, sin personalidad, sin propuestas (o al menos no una clara y concreta) con estrategia de ataque a PRI y al PRD. Hace unas semanas escuchaba a algún analista en al radio y lo cito: "Al inicio de las campañas, tanto el PRD como el PAN tenían clarísimo que no podrían ganarle al PRI, aún así decidieron aventarse porque ¿qué caso tiene participar si no se cree que se puede ganar? En este punto, el PAN decía que iban por el segundo lugar. Hoy, sólo quieren que ya sea 4 de julio para olvidarse de lo que pasó y replantear la estructura del partido. Su problema no fue que sea un mal partido, sólo fue una mala elección del candidato".
Sin duda concuerdo con ellos, pero fue un error no sólo del PAN, sino también del PRD. Que esta jornada electoral nos sirva de ensayo para lo que nos espera el próximo año.
Lo que nos espera la próxima semana: reclamos del PRD por "fraude electoral", impugnación de la elección y hasta cierre de vialidades exigiendo "se respeten los resultados de la elección".
Repito, no me tocó votar, pero si fuera mexiquense, sin duda habría votado por el Dr. Mono. Él seguro sí le habría ganado a Eruviel Ávila.